¿Qué importancia tiene el nombre?
21.02.19

Normalmente se sabe que las personalidades famosas llevan nombres "distinguidos", únicos, para diferenciarse de las clases sociales inferiores. Es así que supimos quiénes eran o son, por ejemplo, Marilyn Monroe, Lady Gaga, Jamie Foxx, Cary Grant, Elton Johnn, Woopi Goldberg y tantos otros.

Solamente aquellos que se criaron con estos famosos conocen o conocieron a Marilyn como Norma Jeane Mortenson, a Lady Gaga como Stefani Joanne Angelina Germanotta, a Jamie como Eric Marlon Bishop, a Cary como Archibald Leach, a Elton como Reginald Kenneth Dwight y a Woopi como Caryn Elaine Johnson.

En estos casos los cambios de nombres podrían deberse a varias razones, entre éstas tener un nombre demasiado común, difícil de recordar o escribir, similar a palabras que resultan cómicas al pronunciarse y otras. Mi caso no es tan glamoroso. Habiendo sido inscrito al nacer como Wallice Enrique Jusino Vega mi intención al cambiarme el nombre fue corregir la historia de mi familia, basado en documentos obtenidos en archivos genealógicos, demográficos y religiosos. Aún así no he logrado corregirlo completamente.

Resulta que mi abuelo paterno, tabaquero de oficio, era ampliamente conocido en su nativo San Germán y luego en Ponce como Enrique Paradís. Recordar ese detalle siendo ya adulto fue la piedrita que cayó dentro de mi zapato y urgaba mi mente constantemente: Si mi padre era Jusino y su padre Paradís algo estaba (y continúa) fuera de sitio.

Aprovechando mi residencia en San Germán en 2008 fui a la oficina parroquial local para solicitar copia del certificado de bautismo de Enrique. Digamos de la solicitud no fue muy "agradable" para el pastor que me atendió. Después de un minucioso interrogatorio sobre mis intenciones, esperé casi media hora mientras él hacía lo suyo. El resultado material fue una copia del acta de nacimiento de Enrique… con varios incisos simplemente vacíos cruzados con líneas y cero contestaciones a mis preguntas al respecto. "Que tenga buen día" fue la señal que recibí en dirección a la puerta.

Sin darme por vencido me inscribí en el servicio Ancestry, con la suerte de dar con varios compañeros que estaban en mi misma línea de búsqueda. Con la ayuda de varios, allí aprendí a traducir un poco el lingo de ese mundo genealógico.

A fin de cuentas resulta que Enrique Paradís Jusino fue hijo de Jacinto Paradís e Isabel Jusino, pero al ellos procrear no siendo casados aparentemente la iglesia - único registro de ciudadanos en aquel tiempo - castigaba negándole a los bautizados llevar el apellido de sus padres, imponiendo el de las madres. Sin embargo, varios documentos posteriores de Enrique reflejan que él siempre usó su apellido correcto - incluyendo los censos de 1910, 1920 y 1930. No tengo información de porqué mi padre - por lo menos durante su adultez - se indentificó como Jusino.

En la otra cara de la historia paralela mi madre fue Wendalina Vega, hija de Fernando Vega y Alejandrina Albino, ambos nativos y residentes de Sabana Grande. En mi epopeya investigativa fue el hermano de mi abuela, "Tío Maso", quien me aclaró - muy orgullosamente - que su verdadero apellido era "de la Vega".

"De los pastizales de la vega del (río) Salado de Morón en Montellano," decía él que provenía el apellido formal de mi familia materna. Él procedió a decirme que, según le contó su abuela paterna, Juana, el padre de ella "simplificó a capricho" su apellido a simplemente Vega.

En tal caso mi nombre correcto debería ser Wallice Paradís de la Vega. Hasta ahora no he tenido la valentía de llamarme Paradís. Ya a mi edad no creo que tenga consecuencia alguna intentar perpetuar por lo menos el apellido Paradís. ¿Lo hará alguno de mis hijos?

Referencia:
https://www.genealogy.com/forum/regional/countries/topics/pr/7448/

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