Esperando la polaridad femenina
17.12.18

¿Cuántas veces habré usado la polaridad universal como ejemplo en mis empeños de explicar algunos conceptos espirituales y materiales? No pocas, como lo pueden atestiguar los que me soportan más "en vivo" (conversando) que leyendo mis letras.
      El tema de la desigualdad de géneros, particularmente entre el hombre y la mujer, ha venido caldeándose durante más de un siglo y en cada giro sonrío cuando en mi mente aparece otra vez la polaridad. Esta vez la polaridad adquiere su forma femenina, encarnada en las voces que escucho y los sucesos que veo y a mi alrededor.
      En esta observación trazo una línea entre tres puntos históricos:
      1) la fundación en Berlín de la Alianza Internacional de Mujeres en 1904
      2) La "rebelión" femenina de la década de 1960 y más recientemente
      3) La ola de acusaciones de crímenes contra mujeres perpetrados por hombres. ¿Qué tiene que ver la polaridad en toda esta trayectoria? TODO.
      Si queremos entender profundamente los sucesos humanos materiales tenemos buscar sus bases en el mundo invisible, llamémoslo espiritual, energético, subatómico, etc. En mi caso, explico la existencia de todo el mundo material partiendo desde el plano de la polaridad. Todo lo incluido en el mundo, entonces, tiene que incluir la desigualdad de género. Conversemos un poco sobre la polaridad.
      Después de décadas en estos estudios esotéricos, acepto la doctrina milenaria que dice que todo el universo es generado por una sola fuerza, la energía de más alta frecuencia en el universo. Su manifestación es una pulsación eterna, sin principio ni fin, cuyo estado varía entre dos extremos de intensidad: uno donde la intensidad de su fuerza está al máximo y su opuesto donde la intensidad está al mínimo, diferencia tan rápida que resulta indetectable.
      A esos dos estados aparentes se les ha dado los denominadores "positivo" (+) y "negativo" (-), aunque no tienen nada que ver con los conceptos opuestos comunes de bien-mal, bueno-malo y sus afines. En realidad son dos cualidades de una misma energía que son igualmente útiles y necesarias para toda la existencia encadenada de partículas subatómicas, átomos, moléculas, células y materia densa. Esas fluctuaciones llevan el nombre de "fases" (positiva y negativa) y cada repetición de dos fases es llamada "ciclo". Por supuesto, las cualidades de estas fases son opuestas.
      El universo, y por ende nuestro planeta y su humanidad, funcionan a base de ciclos. La Filosofía Perenne - que subyace todas las demás incluyendo las religiones - define un ciclo "menor" como 7 fases alternadas positivas-negativas y un ciclo "mayor" como 7 ciclos menores. Cada 7 ciclos mayores tanto el planeta como la humanidad se "regeneran" con el planeta cambiando su configuración física y casi el total de la vida humana desapareciendo y volviendo a tomar un nuevo impulso evolutivo partiendo desde el mismo punto en que se quedó.
      Cuánto tiempo dura cada fase y cada ciclo es materia de investigación en un campo abierto de estudio… dependiendo de cuál escuela filosófica-esotérica esté cursando cada proponente. Lo que importa es que a través de siglos y milenios la polaridad dominante de la humanidad cambia alternadamente, con cada alternación llevándonos en desarrollo espiritual mediante la reencarnación. Para mí este desarrollo se fundamenta en adquirir individualmente, con cada encarnación, mayor "apertura" del consciente y así cada uno va comprendiendo más quién (o qué) es, qué es el universo y nuestro lugar en este.
      Un ejercicio matemático elemental refleja que cada ciclo comienza y termina en la misma polaridad positiva o negativa, denominando así al propio ciclo como positivo o negativo. Además, cada ciclo comienza en la polaridad opuesta al ciclo que le precedió:


      La alegoría de que el hombre fue creado primero que la mujer, concepto que proviene de humanidades anteriores a la actual, nos sugiere que el comienzo de este ciclo mayor humano que cursamos comenzó en la fase positiva. Según muestra nuestra historia antropológica, en este primer ciclo humano han predominado las cualidades positivas-masculinas: fuerza bruta, ímpetu, caliente, rojo, fuego, volátil, expansivo, etc., pero por supuesto también con ciclos menores negativos-femeninos intercalados.
      De estos tenemos, por ejemplo, el periodo del Renacimiento de hace unos 700 años. Durante ese tiempo los "caballeros" lucían cualidades femeninas como pelucas acicaladas, retoques de maquillaje, medias largas expuestas, pañuelos en las mangas, prendas (anillos, etc.) y finura social. Ese periodo contrasta con la llamada Revolución Industrial que comenzó hace poco más de 200 años, donde el comienzo de la maquinaria mecánica evidentemente reflejó el comienzo de la influencia de polaridad positiva-masculina. Analizar el nivel de inteligencia promedio de la humanidad actual, junto con algunos aspectos sociales-morales, me sugiere que estamos pasando del cuarto ciclo mayor al quinto, es decir, a uno de polaridad negativa-femenina dominante.
     Volviendo a mi línea histórica y saltando varios siglos, tenemos los primeros albores de la polaridad negativa en nuestro archivo moderno con el trabajo de Carrie Chapman Catt y Millicent Fawcett, cuya Alianza Internacional de Mujeres fundada en 1904 exigía por primera vez el derecho al voto para las mujeres. A pesar de ese primer anuncio al mundo, la humanidad ha tenido que sufrir dos guerras mundiales y un sinnúmero de conflictos laterales grandes y pequeños - entre países, comunidades y más evidentemente entre individuos - mientras la polaridad positiva predomina.
      Sin embargo, usando nuestro hemisferio como ejemplo, vemos el brote femenino en distintos frentes. El movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos se disparó con el acto deliciosamente soberbio de la afroamericana Rosa Parks negándose a entregarle su asiento de autobús a una anglosajona en 1955. Entrando en la Guerra de Vietnam brotó otra chispa de polaridad negativa resultando en el movimiento hippie con su "liberación femenina" y su oposición masiva a la guerra en Indochina. En nuestros días por fin hemos visto la hemorragia de acusaciones de abuso sexual de mujeres por parte de hombres. El muy sonado caso de Bill Cosby, por ejemplo, donde más de 60 mujeres se atrevieron a acusarlo de violación sexual, ha sido la represa abierta estadounidense que ha arrastrado a muchos "honorables" y personalidades famosas en aquel país y por lo menos uno (hasta ahora) en Puerto Rico.
      Aunque todavía queda mucho por andar, los ejemplos de mujeres entregadas al progreso femenino en todo el mundo son demasiados para cubrirlos en estas líneas. Basta esta muestra:
     
En fin, veo que ya se "abrió la puerta" del próximo ciclo donde la polaridad predominante será femenina y el mundo será dirigido principalmente por mujeres. Salvo las comunes excepciones individuales, el planeta influenciado por la polaridad negativa-femenina se dirige hacia una humanidad más tranquila, más atenta, más tierna, más espiritualizada, más humanitaria, más orientada al bien común, al diálogo, a la salud del planeta y a explorar nuevos modelos económicos, sociales y políticos. En estos tiempos mi trillado lema "hay esperanza para el mundo" se basa en esta premisa de la creciente polaridad femenina.
      Los cambios de polaridad de cada ciclo podrían verse como tiempos de caos y destrucción, bien sea comenzando un ciclo positivo o terminándolo. Sin embargo, todos son parte de la perfección del universo. Parte de mi sonrisa durante los conflictos relacionados con la desigualdad de los géneros humanos también tiene que ver con la maravilla de poder notar una vez más la polaridad en su funcionamiento.
      Definitivamente son tiempos maravillosos al poder ser testigos de esta transición hacia la polaridad femenina. Dentro del orden universal tanto el planeta como la humanidad están listos para un nuevo comienzo.