Pase lo que pase
20.04.28

Es con sentimientos encontrados que me siento a escribir este ContraPunto, particularmente la profunda lástima que siento por mis tantos compañeros humanos que están vivendo una agitación emocional bajo el temor de contagiarse con el Coronavirus y morir. Entiendo perfectamente su sentir y bajo ninguna circunstancia habría de criticarlos por su estado interno (espiritual) actual.

Basado en mi observación y análisis creo comprender cabalmente el estado promedio interno de la humanidad actual. Al día de hoy - 28 de abril de 2020 - hay en el mundo 3,115,992 casos de contagio reportados, 215,694 muertos y 946,154 recuperados. A las 4:00 p.m. en punto el mismo indicador reflejaba una población mundial de 7,780,900,040 - con sus últimos tres dígitos aumentando y reduciéndose continuamente a causa de nacimientos y muertes.*

Es en este preciso momento que "por casualidad" había cursado una conversación con una sobrina que me señala indirectamente algunas de mis maneras de pensar, actitudes y comportamientos denotándolos como positivos. Parte de mi contestación fue que "este estado viene con un precio, que es no ser santo de la devoción de muchos". Entiendo que mi manera de ser "guaya" porque algunos la ven como "aire de superioridad" (desaire), otros como "fría-seca" (distanciada) y hasta "antipática" (falta de empatía). Sería descabellado intentar hacer lo imposible para explicarme o hacerles sentir lo que siento.

Esta realidad no tiene reversa que uno pueda usar para regresar a un estado evolutivo interno anterior. Este no solo es parte de mí, sino que también me define. Una de estas cualidades es SABER que, por lo menos para mí, el mundo - y yo en este - siempre estuvimos, estamos y estaremos "bien pase lo que pase"... aunque el resto de la humanidad tenga otra opinión.

Cómo he llegado hasta este estado está plasmado en los 112 otros ContraPuntos que le preceden a este. No ha sido por capricho, por voluntad ni por acciones personales, sino por experiencias que han tocado a mi puerta interna. Al principio como la gran mayoría renegué, esquivé, rechacé y hasta maldije sucesos externos que tocaron a mi puerta. Pero en ese tripeo amargo el cansancio me alcanzó y no me quedó más remedio que entregarme. Solo bastó decir "me rindo" sinceramente y mi mundo comenzó a cambiar... digo, así lo vi en el momento pero luego me di cuenta que la transición ya había sido gradual hasta cierto momento exacto.

Parte de mi cambio fue notar que en realidad nada en el mundo ni en nuestro entorno personal es "bueno" ni "malo" ni "indiferente", sino que en la vida planetaria hay sucesos continuos ante los cuales los humanos reaccionamos de distintas maneras porque cada cual los interpreta a la manera que su estado de desarrollo interno le permita.

Y aquí estamos frente a frente al Covid-19. Enfocados en lo terrible que es la muerte no nos damos cuenta de los posibles beneficios que "tragedias" como esta puedan traernos. El más palpable que ya podemos notar es la "rareza" de que la salud del planeta "misteriosamente" en tan corto tiempo se ha recuperado después de más de dos siglos de abuso. ¿Cuántos otros beneficios podrán haber que no reconocemos? ¿Reducir la población mundial cuya magnitud podría estar tornándose tóxica para el planeta? ¿Ajustar el modo de vida de los humanos? Quién sabe... pero apuesto que más de una persona saldrá de esta crisis en un estado interno ampliado.

Mis sentimientos encontrados incluyen no temerle a la muerte porque mi archivo personal incluye la experiencia de haber muerto por lo menos tres veces - todas totamente neutrales en la parte espiritual. Claro está, contar con estas y otras experiencias no me llevaría a arriesgarme a contagiarme tontamente sin aplicarme medidas de seguridad. Mucho menos me llevaría a criticar a aquellos que le teman a la muerte, comprendiendo su estado interno. Repitiendo otra de estas notas, "nadie está mal", en este caso en su apreciación de, y reacción a, la actual pandemia.

Sin guille de santo, mi sentimientos encontrados - tranquilidad interna versus extrema lástima por lo temerosos - me apenan sobremanera, principalmente porque entiendo no se han dado cuenta que (otra de mis consignas) "somos seres perfectos en nuestra edad espiritual individual viviendo en un planeta perfecto para su edad en un universo perfecto eternamente". Y aunque no lo notemos todos estamos "siempre bien, pase lo que pase".

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