Destrucción de la red eléctrica en el centro urbano de Aguadilla, Puerto Rico
 

Oct-23-2017

QUEBRADILLAS, Puerto Rico (CNS) -- Un mes después que el huracán María azotó a Puerto Rico, organizaciones y grupos católicos han continuado respondiendo a las necesidades de un pueblo que sufre.

A pesar de obstáculos logísticos, hasta el 20 de octubre Caritas, agencia internacional católica de ayuda, había aportado más de $1.1 millones de ayuda a unas 50,000 personas. La ayuda incluye comida, ropa, suministros de primeros auxilios, agua potable y varios otros artículos. En la oficina de Caritas en San Juan almuerzos calientes también se distribuían diariamente a miembros de la comunidad.

"Tuvimos que diseñar ciegamente un plan de respuesta", dijo padre Enrique "Kike" Camacho, director ejecutivo de Caritas de Puerto Rico, a Catholic News Service el 19 de octubre. "Pero después que las comunicaciones se abrieron un poco comenzamos a mejorar el plan basado en informes diocesanos. Hoy tenemos un sistema de socorro bien coordinado en las 500 parroquias de Puerto Rico en las seis diócesis".


Voluntario entrega filtro de agua a Carmen Hernández en el sector Guajataca de Quebradillas, Puerto Rico

Caritas había estado trabajando con Catholic Charities USA en Puerto Rico desde que el huracán Irma azotó la costa norte de la isla dos semanas antes que María le siguiera el 20 de septiembre.

Kim Burgo, directora principal de operaciones de desastres para Catholic Charities, dijo a CNS: "Uno de nuestros mayores retos es el dinero porque antes (del huracán María) pasaron otros dos huracanes ... pero luego apareció María, que en muchos sentidos era peor que Harvey e Irma" y después de tanto desastre la gente se cansa de donar y es muy difícil conseguir donaciones para Puerto Rico. La necesidad aquí es mucho mayor, sin embargo los recursos son mucho menos".

Los esfuerzos de ayuda después de los huracanes en Puerto Rico han sido en mayor medida un impulso de base, principalmente dirigidos por movimientos de adultos jóvenes recién formados y grupos religiosos que se han convertido en una alternativa a los procedimientos gubernamentales lentos, complejos y burocráticos. La mayoría de estos grupos, locales y de Estados Unidos, incluyen católicos.

Katherine Riolo, una voluntaria católica de Impact Nations, fundación canadiense de socorro, vino a Quebradillas, pueblo de 25,000 habitantes en el noroeste de Puerto Rico, con un equipo de cuatro personas para ayudar a distribuir 300 filtros de agua portátiles a casas aisladas en las montañas. Riolo es maestra jubilada y veterana misionera durante 30 años feligresa de la parroquia Sangre de Cristo en Albuquerque, Nuevo México. Esta fue su primera misión relacionada con un desastre natural.

"Toda la devastación ... cuando uno ve esto, sin electricidad, las familias viviendo sin agua para bañarse, es difícil y están traumatizadas", dijo Riolo mientras distribuía filtros de agua en el sector Guajataca de Quebradillas el 21 de octubre. "Cuando uno entra a la casa de una persona no lo olvidan y cuando se les dice 'Dios piensa tanto en ti que nos envió ... y hay mucha gente en mi pueblo que piensa en ti', ellos no lo olvidan ... ".

Cuando se le preguntó qué la impulsa al trabajo misionero, Riolo simplemente respondió: "Somos las manos y los pies de Jesús".


Daños en un sector pobre de Aguada, Puerto Rico

El obispo Daniel Fernández de Arecibo habló sobre ese mismo sentimiento durante una Misa en la iglesia San Rafael Arcángel en Quebradillas el 22 de octubre, el Domingo de Misión Mundial.

"El padre envió a su hijo al mundo; misión significa enviar", dijo el obispo Fernández durante su homilía. "Si enviar significa misión o misión significa enviar, entonces Jesús fue el primer misionero".

Así como la iglesia no puede evitar ser misionera, dijo el obispo, tampoco los católicos pueden evitarlo. Por lo tanto, dijo, ofrecer testimonio de nuestra fe tiene que ser practicado con buenas obras "en tiempos de huracanes como este".

Las parroquias en las regiones montañosas del centro de Puerto Rico han sufrido las peores consecuencias después del huracán María. No solamente se ha reducido el apoyo financiero de sus congregaciones debido al desempleo masivo, sino que también no se está recibiendo ayuda gubernamental federal ni local en sus ciudades. Muchas parroquias, como San Rafael Arcángel, están realizando colectas continuas de socorro para estas.

Antes de la Misa, el obispo Fernández dijo a CNS que la Diócesis de Arecibo está distribuyendo toda la ayuda de Caritas directamente a sus 59 parroquias. Su diócesis y la Diócesis de Mayagüez son las diócesis más dañadas. La isla tiene una arquidiócesis, San Juan, y cinco diócesis.

"Estoy percibiendo mucha unidad y hasta calma entre los fieles", dijo el obispo Fernández.. "Sin embargo, (los sacerdotes y yo) estamos atentos porque sabemos que según pasa el tiempo y, si la situación no mejora a un ritmo adecuado, los niveles de tolerancia pueden disminuir mientras el cansancio físico aumenta".


El obispo Fernández motiva a los fieles después de la Misa en Quebradillas, Puerto Rico

La recuperación después del huracán María, una de las tormentas más destructivas en la historia de Puerto Rico, ha sido lenta. Las estadísticas oficiales confiables sobre los daños por el huracán, incluyendo la cifra exacta de muertos, han sido escasas y ampliamente debatidas por expertos..

La más reciente proyección gubernamental anuciada el 19 de octubre dice que el 90 por ciento de la isla tendrá energía eléctrica normalizada para el 15 de diciembre. Se dice que ese plan de recuperación producirá una red eléctrica completamente nueva y diversificada que volverá a incluir sistemas hidroeléctricos y añadirá componentes de energía solar.

Los puertorriqueños, tradicionalmente católicos, sienten que la iglesia es la fuente más confiable de socorro en situaciones de desastre. Para padre Kike eso representa uno de los retos más importantes de la iglesia.

"Para mí el mayor desafío en estas situaciones es cumplir con las expectativas de nuestra gente", él dijo. "Ellos esperan mucho de la iglesia porque confían en ella y hay presión en nosotros. Es un estándar alto y no podemos fallar".

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