La gente colecta agua para beber y otros usos en uno de varios manantiales cerca de Utuado, Puerto Rico.

 

Oct-25-2017

LAS MARÍAS, Puerto Rico (CNS) -- Al unir fuerzas para crear coaliciones para beneficio de los que están sufriendo tras el paso del huracán María, la Iglesia Católica en Puerto Rico ha estado haciendo realidad el deseo expresado del papa Francisco de ver 'una iglesia que camina con los pobres'.

En el nivel parroquial esa cooperación ha sido notable en la parroquia Inmaculado Corazón de María en Las Marías, pueblo pequeño anidado en las montañas occidentales de Puerto Rico.

Padre Carlos Francis Méndez, párroco de Immaculado Corazón, se ha unido con la iglesia pentecostal local, con el grupo laico juvenil Plenitud y con la organización Samaritan's Purse para unir y distribuir sus recursos materiales de manera coordinada en los sectores más pobres de Las Marías.

Inicialmente el salón parroquial se convirtió en un ajetreado almacén y centro de operaciones lleno de voluntarios que le proveían socorro a las víctimas del huracán Irma en Haití. El huracán María reenfocó su misión hacia la comunidad local.

"Lo que hemos hecho es crear 'Proyecto Vida' uniendo distintas organizaciones religiosas y civiles y de esa manera magnificando lo que podemos darle a los pobres", dijo padre Carlos a Catholic News Service.

Las agencias locales y federales habían estado notablemente lentas en distribuir ayuda en Las Marías. Algo de ayuda fue traída durante las primeras semanas después del huracán María, pero había quedado sin entregarse a los necesitados.


Padre Carlos Francis Méndez lidera la entrega de ayuda en Las Marías, Puerto Rico

Muy adentro del campo, fuera de las carreteras en el sector Plato Indio, padre Carlos estaba ocupado el 24 de octubre liderando un grupo de voluntarios distribuyendo alimento, filtros de agua y carpas plásticas usadas primordialmente para cubrir techos deagarrados. En cada parada el grupo también oraba por las familias que ayudaba.

Plato Indio es un laberinto de estrechos caminos que recientemente fueron liberados de derrumbes y cablería eléctrica caída. Es una zona llena de casas poco seguras y familias extremadamente pobres.


Voluntarios católicos distribuyen ayuda en el sector Plato Indio, Las Marías, Puerto Rico

"Hemos estado haciendo esto desde el día uno", dijo el joven párroco. "La idea es llegar hasta los menos (porque) aquí ha sido desastroso y la ayuda era lenta".

Él dijo que durante las primeras semanas después del huracán María la entrega de ayuda por la iglesia era extremadamente difícil porque tenía que hacerse a pie porque prácticamente todos los caminos locales estaban blequeados por derrumbes.

Nidia Sierra, secretaria parroquial, explicó que cada miembro de la coalición recibe donaciones individualmente y las trae al Proyecto Vida.

"Las separamos, las colocamos en bolsas mixtas y las entregamos casa por casa en el campo", ella dijo. "El sábado pasado salimos y entregamos todo lo que teníamos y cuando regresamos ya nos estaba esperando otra carga de ropa para la próxima distribución".

La última ronda de donaciones recibidas por la coalición incluyó $5,000 de la Diócesis de Arecibo para alimentos, cientos de piezas de vestimenta de los pentecostales y 200 filtors de agua y cientos de bombillas de energía solar de Samaritan's Purse.

Una de los voluntarios que trabajan en la operación de socorro de la iglesia es Martha Vega. Antes del huracán la joven madre había perdido su esposo, su hijo y su hija. Ambos hombres están encarcelados y la niña está bajo custodia del Departamento de la Familia. El huracán María se llevó todo lo que le quedaba a Vega: su casa en una zona boscosa cercana y todas sus pertenencias.

"Lo perdí todo; mi casa fue desbaratada. Me tomó cuatro días llegar a mi casa caminando por veredas porque no se podía pasar por la carretera", dijo Vega, quien estaba alojándose temporalmente con una amiga. "Lo único que puedo hacer ahora es empezar de nuevo. Estoy motivada porque estoy aquí ayudando a otros y porque toda la ayuda que he pedido la he recibido aquí".

Luz Lamboy, de 82 años que sufre de la enfermedad de Alzheimer, fue una de los últimos receoptores de ayuda en Plato Indio. Jocosa y alegre por tener visita, ella estuvo muy agradecida por los artículos recibidos.

Cuando padre Carlos se identificó como sacerdote, ella contestó con una gran sonrisa: "No me importa quien seas, siempre y cuando me traigas la palabra de Dios".

 

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