Varios vehículos fueron arrastrados durante el huracán María mientras intentaban cruzar la Carretera 2 en Aguada, Puerto Rico, produciendo dos muertes.

 

Oct-27-2017

SAN JUAN, Puerto Rico (CNS) -- A pesar de las dificultades materiales tras el daño que dejó el huracán María en Puerto Rico, hay que ver y admirar el espíritu fraternal que la gente de la isla ha demostrado durante el período de recuperación, dijo el arzobispo de la isla.

Aunque el cargo económico de la iglesia obviamente se ha vuelto aún más pesado mientras se tratan de atender las necesidades materiales de emergencia de los fieles, el pueblo muestra una "gran capacidad de solidaridad" y es lo que resalta después del desastre, dijo el arzobispo Roberto González Nieves de San Juan a Catholic News Service en una entrevista el 25 de octubre.

"Ellos están dando lecciones de lo que es la esencia de cómo vivir", dijo el arzobispo. "Hay una resistencia y capacidad espiritual muy fuerte que hemos visto en nuestro pueblo. Estudiantes universitarios han salido a las calles a remover escombros ... estos son momentos emotivos e impresionantes que estamos viviendo".


Automóvil yace enterrado entre un riachuelo y la playa en el sector El Maní 3 en Mayaguez, Puerto Rico

Algunos de esos jóvenes son estudiantes de la secundaria San Ignacio Catholic High School en San Juan. El padre Andrés Vall Serra, director pastoral de la escuela jesuita, le dijo a CNS que la escuela tiene un proyecto especial para que los estudiantes den ayuda a los pobres. Una clase titulada "Magis", que básicamente significa bien universal, o "¿qué se puede hacer para alcanzar el bien de todos?", está basada en los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas.

"Todos los viernes, todos estudiantes de un grado son enviados a distribuir sistemas de filtración y alimentos a las comunidades pobres", dijo el padre Andrés. "Es un momento que les permite encontrarse con Cristo, pero de una manera que les ayuda a transformarlos".

El proyecto de caridad tiene un componente de asesoramiento de salud mental específico para cada grado, cuyo objetivo es ayudar a los estudiantes manejar el estrés provocado por los efectos del huracán María.


La mitad de la carretera principal colapsó llevándose parte de una casa en el sector El Maní de Mayaguez, Puerto Rico

Álvaro Carrillo, estudiante de San Ignacio, dijo que la educación católica le ha ayudado a prepararse para desastres como los huracanes, y dijo que le ha ayudado a crecer y "ser compasivo, reconocer las necesidades del mundo y cómo reaccionar ante situaciones como esta".

"Esta escuela se ha enfocado en su lema jesuita, 'hombres al servicio de los demás'", dijo el estudiante Ricardo Sánchez. "Fue aquí, en el séptimo grado, donde comencé a ir allá afuera a ayudar a las comunidades necesitadas".

San Ignacio abrió las puertas de la escuela de nuevo el 3 de octubre, la primera escuela católica en hacerlo en Puerto Rico después del huracán María, dijo el padre Andrés. Fue moderadamente dañada, principalmente por los árboles que cayeron. Un anfiteatro en el sótano y varios salones para almacenar se inundaron.


El primer piso de una residencia fue destrozado cerca del centro urbano de Aguadilla, Puerto Rico

"Estamos en un momento de luto nacional, trauma, después del paso de dos huracanes ... las consecuencias en el ánimo, el espíritu, las emociones (del pueblo) son profundas", dijo el arzobispo González. "Otro trauma es el del amor compartido y la solidaridad".

Repitió lo que varios pastores le dijeron a CNS que después de que el huracán María azotó a Puerto Rico, más personas recurrieron a la Misa, aunque muchos más todavía no han podido salir de sus hogares por el daño.

"Pero sí, hay un renacer espiritual", dijo.

Los recursos económicos de la iglesia en Puerto Rico también han visto el efecto causado por el huracán María. A medida que las empresas y fábricas se cierran, la estabilidad económica de las familias se ha visto afectada mientras que sus demandas económicas han incrementado, dificultando la habilidad para pagar por reparos y reconstrucción de propiedades perdidas.


Parte de una subestación eléctrica colapsó en la sección Victoria de Aguadilla, Puerto Rico

"No podemos pedir ni esperar que ellos continúen apoyando (la iglesia) al mismo nivel cuando ellos mismos están escasamente sobreviviendo", dijo el arzobispo. "Con el tiempo tendremos que ver cómo podemos bregar para sustentar las parroquias que no pueden sustentarse, así como nuestro Canal 13 (de televisión) y radiales".

Pero el arzobispo dijo que "nuestro enfoque ahora es ayuda directa. La mayoría de la gente necesita agua, alimento y ropa. Esa es nuestra misión primordial".

"El reto mayor que la iglesia tiene en Puerto Rico enfrenta es nutrir el alma de nuestra gente con la palabra de Dios, la presencia de Jesús mediante nuestras obras de caridad, solidaridad, celebrando la Eucaristía y manteniendo una perspectiva que nos mantenga anclados a la realidad de estos acontecimientos y esperanzados en la fortaleza que el Espíritu Santo nos da", dijo el arzobispo González.


María fue el último de muchos huracanes que sobrevivió este edificio histórico colonial en Utuado, Puerto Rico

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