Millie Lebrón, líder comunitaria de Calzada, y Carlos Sénquiz, intérprete del Fuller Center, listos para comenzar la obra el 20 de julio.

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Parroquia de Maryland ayuda puertorriqueños que todavía reconstruyen tras huracán

Por Wallice J. de la Vega

MAUNABO, Puerto Rico -- Aunque la cobertura después de los huracanes en Puerto Rico ha desaparecido de los ciclos noticiosos diarios, los trabajadores católicos no han olvidado el hecho de que miles en esta isla caribeña todavía están en seria necesidad de una mano amiga.

Dieciocho voluntarios de St. Francis Builds, un programa de la Iglesia Católica St. Camillus de Silver Spring, Maryland, demostraron recientemente su compromiso con América Latina. Su misión inicial fue a Guatemala en 2006.

St. Francis Builds trajo a sus voluntarios a Maunabo del 22 al 29 de julio. Este es uno de varios pueblos del sureste que recibieron el impacto directo del huracán María el pasado 20 de septiembre. Autoridades municipales calculan que el 90 por ciento de las estructuras de madera de Maunabo sufrieron daños, muchas de estas destruidas, en este pueblo mayormente rural de poco más de 11,000 habitantes.

Para esta misión en el barrio Calzada de Maunabo St. Francis Builds se unió en equipo una vez más con el Fuller Center for Housing, con sede en Americus, Georgia. La meta de la misión de siete días era reparar techos, terminar de limpiar los niveles peligrosos del hongo remanente después de las inundaciones causadas por el huracán y pintar casas.

Calzada es un vecindario rural construido sin planificación de casas de cemento y de madera en la ladera de una escarpada montaña. Los residentes no fueron evacuados antes de la llegada huracán María a tierra.

St. Francis Builds fue comenzado por el padre franciscano Michael Johnson hace 12 años. El sirvió en St. Camillus durante 15 años, incluyendo parte del tiempo como párroco, antes de ser asignado a Boston hace tres años.

"Fui capellán en una casa de seguridad en Bolivia por seis años", dijo padre Michael en español. "Mi corazón ya es latino".

Beth Hood y Pat Zapor, feligresas de St. Camillus, fueron las líderes de equipos en esta misión a Maunabo. Ambas son veteranas de mucho tiempo en este tipo de viajes. La misión más reciente de Zapor fue construyendo techos en Perú el verano pasado.

"Al principio hacíamos todo esto a través de Habitat (for Humanity) ... porque ellos coordinaban vivienda, comidas, transportación, todo", dijo Zapor. "Según evolucionamos a través de los años ... hemos hecho esto a través de otros grupos como Fuller; en Nicaragua trabajamos con Seeds of Learning, que construye escuelas y centros comunitarios".

El padre franciscano Edgardo Jara prepara una pared para pintura El centro auspiciará otras 13 misiones a Maunabo entre agosto y mediados de marzo

St. Francis Builds ha llevado voluntarios a servir en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Bolivia, Perú, Trinidad y Tobago, República Dominicana, Jordania y México. En Estados Unidos sus misiones han incluido proyectos en Houston, Nueva Orleáns, West Virginia y en la reservación indígena Pine Ridge en South Dakota. Los grupos también van en misiones de fin de semana a Filadelfia para trabajar en un comedor social que los franciscanos operan allí.

La fuerza local que coordina todos los aspectos de las misiones en Calzada es Millie Lebrón, una energizada líder comunitaria voluntaria que sirve de enlace entre los residentes, el gobierno y los grupos visitantes. Ella hizo la conexión con Fuller a través del reverendo Pablo Rivera, puertorriqueño amigo de la familia de ella que es ministro en Georgia.

"Después del huracán él me llamó para saber sobre mi seguridad", dijo Lebrón. "Con la información que le di, él fue a Fuller y preguntó sobre las posibilidades de ayudarme a reconstruir mi casa". La organización estuvo de acuerdo y envío a Ryan Iafigliola, director internacional de operaciones de campo, para entrevistarla y recolectar más información.

"Así que tuve la idea de reunir a los vecinos y explicarle lo que estaba pasando y decirles que pidieran la ayuda de Fuller", ella continuó. "Muchos no se atrevieron hacerlo, ¡pero 12 lo hicieron y fueron incluidos!", exclamó ella emocionada pero con una gran sonrisa.

Raúl Cruz, de 52 años de edad, y su madre de 98 años, Juana de Jesús, estuvieron entre los beneficiarios de esta misión de St. Francis Builds. Aunque su casa fue construida en cemento, su techo había estado filtrando levemente antes del huracán. En su casa los voluntarios estaban reparando los daños al techo y aplicando sellador líquido.

"El techo se rajó completo", dijo Cruz. "El huracán fue demasiado fuerte. Si esa puerta y las ventanas no hubieran estado reforzadas con bambúas todo se hubiera volado". Por su parte, de Jesús dijo que el agua fangosa de la inundación subió hasta ella mientras estaba encamada en la oscuridad. Tres residentes de Calzada murieron durante el paso del huracán y varios otros después.

A los voluntarios de St. Francis Builds se le unieron algunos locales, como el reverendo Edgardo Soto, nativo de Calzada, pastor de la Iglesia Discípulos de Cristo y presidente del capítulo de Puerto Rico de Fuller.

"Como presidente, la directora y yo identificamos hogares que necesiten ayuda urgente y la quieran", dijo el pastor, "ya que muchos no pueden irse de sus casas para que puedan ser reparadas porque no tienen los recursos (para irse a otro lugar)". Él dijo que su grupo de ayuda "está listo para ir a cualquier sitio de Puerto Rico, a donde nos lleve el Espíritu".

Por otro lado, Rafael y Christine Quiñones, feligreses de St. Camillus y residentes de Bowie, Maryland, han estado trayendo ayuda a Puerto Rico desde que los vuelos se hicieron disponibles después del huracán María. Rafael es nativo del cercano Yabucoa.

Ellos han viajado con la organización no lucrativa Global Solace de Beallsville, Maryland, y con Solar Power for Puerto Rico, proyecto nativoamericano de energía solar que recauda fondos públicamente operado por la compañía Now!Solar de Pasco, Washington. Esta otra obra se ha enfocado en instalar puntos de internet y telefonía en las plazas de los pueblos montañosos y proveerle sistemas eléctricos solares a escuelas, bibliotecas y asilos de ancianos.

"Cuando vamos a algún sitio le enseñamos a la gente cómo construirlos (sus propios sistemas), así empoderándolos", dijo Rafael. "Y ahora tenemos dos negocios haciéndolo aquí".

Hasta fines de junio unos 11,000 hogares todavía no tenían electricidad pública en Puerto Rico. El resto de la isla tiene servicio inestable. Calzada recibió electricidad en los hogares más de ocho meses después del huracán María. El alumbrado de las calles todavía no funciona.

Las misiones de Fuller duran hasta tres semanas. El centro auspiciará otras 13 misiones a Maunabo entre agosto y mediados de marzo, con un receso de dos meses por el tiempo de mayor riesgo de la temporada de huracanes. La próxima misión de St. Francis Builds está programada para la semana del 17 al 24 de febrero.

Grupos de iglesias y escuelas pueden programar tiempo como voluntarios con el Fuller Center. Para más información visite fullercenter.org.

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