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Va cayendo la tarde detrás de las lomas del Gigante Dormido, justo donde Lares y Adjuntas se besan. Bandadas de una variedad de pájaros van llegando al enorme algarrobo. Él sale a darle comida a los perros y los pájaros esperan para terminar lo que sobre. Si él no cumple con el horario establecido, los pájaros exigen con sus rechinadoras voces que se les sirva la cena a los perros, pero solo porque están velando por sus propios intereses. Es un episodio en que humanos, flora y fauna comulgan ante los últimos rayos del sol poniente… día tras día.

Este es el escenario de la Finca Vivir, donde se vive a diario en comunión con la naturaleza, prácticamente en una experiencia espiritual. Su nombre es un juego de palabras basándose en el apellido Vivó de los precursores españoles que sembraron, desarrollaron y prosperaron en estas alturas del Barrio Buenos Aires de Lares. En aquel tiempo la Hacienda Vivó contaba con unas 1,000 cuerdas dedicadas a la producción de café. Más tarde pasó a la crianza de ganado, despoblando gran parte de la vegetación para acomodar las reses en el terreno. Con el paso del tiempo la finca dejó de producir comercialmente y con el crecimiento de la familia la extensión original de la Hacienda Vivó fue fragmentándose hasta conformar las casi 8 cuerdas que la constituyen hoy día.

Hace nueve años el apellido Vivó cobró también el relativo "vivir", más específicamente como "volver a vivir de la tierra". Después de varias generaciones, Marian González Torres — la heredera más joven de la familia — y Joseny Ruiz hoy administran la Finca Vivó en un proceso de recuperar el nivel de la producción agrícola del pasado. En el 2011 se comenzó a despejar más terreno, restaurar el suelo y abrir vías de acceso adicionales. La antigua casona, ahora modernizada, ha vuelto a ser el centro de operaciones. La finca actualmente tiene sembradas para la venta unas 115 especies de árboles, tubérculos, plantas, vegetales, yerbas, especias, frutas entre otros.

Parte de los productos de la Finca Vivir pueden obtenerse en un quiosko en el hospital de la
Administración de Veteranos en Río Piedras. Uno de los más solicitados es el pique Pura Flama, elaborado a mano usando totalmente ingredientes de la finca. Además, una fruta producto de un injerto de acerola y grosella, propio de la finca, tuvo excelente aceptación del público durante su primera temporada.

Pronto en esta página estará debutando una tienda con productos de la Finca Vivir, cumpliendo con nuestro lema: "Cultivamos por ti".

Más tarde la Finca Vivir estará abierta para visitas públicas guiadas.

"Vivó es vivir", ya lo verás…

KIOSCO EN EL HOSPITAL DE VETERANOS, SAN JUAN

Nos complace invitar a los visitantes y empleados del Hospital de Veteranos a pasar por nuestro kiosco en el passillo del sótano del edificio. Allí ofrecemos una variedad de viandas, frutas (con y sin yogurt), condimentos, plántulas y semillas provenientes de nuestra tierra borincana. Además, en la cafetería puede complementar sus comidas con nuestros postres de frutas frescas. En ambos puntos será un placer saludarles.

 
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FINCA VIVIR
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